sábado, febrero 13, 2010

De como un viaje mediocre puede ser inolvidable

El viaje a Peñíscola, como las manchas de agua, con el tiempo se iba evaporando. Pasaba en la memoria, de la vitrina al desván.

Llegábamos a los últimos días de enero cuando una mañana, a la vuelta de un paseo, me crucé con la cartero en la entrada del edificio. Lo normal después de los buenos días es preguntarle ...
- ¿Hay algo para mi?.
- Si, tengo un certificado..... ¡Lo siento! .... es de Tráfico....

Como días antes había reclamado la pérdida de algunas cartas que esperábamos, le contesté con un poco de ironía ..

- Lástima, esta no se ha perdido..... Parece una venganza por mi reclamación ...
- Siento mucho traerle malas noticias. Firme aquí y ponga el número de su DNI.


Resignado y con un poco de mala leche, me imaginé el contenido; lo que me intrigaba, era el tamaño y el matiz de la noticia.


Ya en el ascensor, no esperé llegar a casa para despejar la incógnita. .... La misiva de tráfico, fue abierta y leída.

Simplificando .... me encontré con: una fotografía de mi coche (en blanco y negro), y un relato de mi viaje; desde un ángulo diferente al que yo os referí hace unos días ....

En la A7 (Km ???), el día 11 de enero, cuando el límite de velocidad era de 100 Km/h, su coche circulaba a ¡¡¡ 122 Km/h !!!!.
....como resultado de su infracción, tiene una multa de 100€
... no perderá puntos en el carné
....si la abona antes de 10 días, tendrá el 30% de descuento.
... tambien comunicará quien era el conductor

Como no hay derecho al pataleo, ingresé los 70 € y comuniqué mi autoría como signo de la "mea culpa".

Al salir de Correos, para poner fin al viaje a Peñiscola, solicité de mi socia su silencio sobre el lance. Que no hurgara en mi herida moral.

Con el recado de Tráfico ¡¡ya es suficiente!! ... no necesito más penitencia.

Conclusión:
  • Hay manchas de agua que al evaporarse dejan cerco.